En una frase — Cuando máximos y mínimos se acercan, el gráfico forma un triángulo; para Hurst la compresión puede reflejar la amplitud de las ondas, pero no revela por sí sola la dirección de salida.
Primero la forma, después la hipótesis
Un triángulo contiene oscilaciones cada vez más estrechas. Banderas, pennants, coils, boxes, diamonds y wedges son nombres distintos para pausas o contracciones. La etiqueta ayuda a describir lo visible; no identifica automáticamente el proceso que lo ha producido.
En el capítulo 3 Hurst intenta reunir esta familia dentro de su modelo de movimiento compuesto. La pregunta deja de ser «¿qué dibujo promete una subida?» y pasa a ser «¿qué componentes se reducen, giran o se compensan temporalmente?».
Primer mecanismo: amplitud variable
Hurst llama magnitude-duration fluctuation a los cambios en el tiempo de amplitud y duración atribuidos a las componentes. Si una componente corta pierde amplitud mientras las largas cambian poco durante el intervalo observado, los máximos bajan y los mínimos suben: la oscilación ocupa cada vez menos rango y aparece un triángulo.
Es una construcción interna del modelo. No significa que toda caída de volatilidad sea una componente cíclica medible, ni que la amplitud deba contraerse de forma regular.
Segundo mecanismo: gira una componente larga
Una forma parecida puede aparecer sin una contracción autónoma de la componente corta. Si una componente más larga alcanza un máximo o mínimo mientras continúan las oscilaciones cortas, la suma puede producir crestas y valles convergentes. Es la misma familia geométrica que genera cabeza y hombros o doble máximo con otra relación temporal.
Los dos mecanismos no son intercambiables: uno se refiere principalmente a la amplitud; el otro, a la posición de fase de una componente larga. Los contornos finales pueden parecerse, por lo que el dibujo solo no permite elegir la explicación.
¿De dónde procede la dirección de salida?
En la lectura histórica de Hurst, la dirección no procede de la palabra “triángulo”. Surge de una estimación separada del estado de las componentes: cuáles suben, cuáles bajan y cuánto de su vuelta ha transcurrido. Si las componentes consideradas dominantes coinciden, el modelo formula una dirección; si no coinciden, permanece la incertidumbre.
El caso Perkin‑Elmer de 1961 es el ejemplo del libro: Hurst compara dos triángulos con las posiciones atribuidas a cuatro periodicidades. Es una ilustración retrospectiva detallada, no una estadística sobre todos los triángulos.
Cómo convertirlo en una prueba moderna
Una prueba necesita límites fijados antes de observar: número mínimo de oscilaciones, velocidad de contracción, punto de finalización, dirección y horizonte del resultado, costes y muestra fuera del periodo. La investigación de Lo, Mamaysky y Wang muestra una forma de convertir patrones gráficos en objetos algorítmicos; no valida la causalidad cíclica concreta de Hurst.
Límite de la evidencia — El modelo explica cómo puede formarse una compresión. La figura no establece por sí sola dirección, probabilidad ni rentabilidad de la ruptura y puede admitir varias explicaciones compatibles.
Fuentes
- J. M. Hurst, The Profit Magic of Stock Transaction Timing, Prentice-Hall, 1970, cap. 3, pp. 58–61, figs. III-8 y III-9 — triángulos, fluctuación de magnitud y caso Perkin‑Elmer.
- Andrew W. Lo, Harry Mamaysky y Jiang Wang, Foundations of Technical Analysis, NBER Working Paper 7613, 2000 — formalización algorítmica y prueba empírica de patrones gráficos.
Entradas relacionadas
- Caso Perkin‑Elmer (1961) — aplicación histórica
- Doble máximo y mínimo — el otro mecanismo de giro
- Verificación de patrones gráficos — el marco del capítulo 3